Crónica de una madrugada de octubre

Crónica de una madrugada de octubre
Leonel Rubio

Corría el mes de octubre del año de nuestro Señor de 2006, era una noche obscura como todas las noches, las estrellas brillaban con fuerza en medio de la carretera de Saltillo a Monterrey, la noche estaba llegando a su fin así como mis fuerzas y destreza para maniobrar el auto en el que viajaba, poco a poco, estas disminuían y se dispersaban como la noche que estaba por morir.

Mi copiloto, el Arquitecto Ramírez, un hombre conocido por su prudencia, su habilidad para callar cuando es necesario, sus conocimientos amplios sobre la literatura, que abarcan desde Gabriel García Marques hasta alarma y el libro vaquero, pasando por los ejemplares mas obscuros de DUDA y mas recónditos del semanario de lo increíble (dije amplios, no de calidad), también es un conocido consejero para matrimonios y gente que esta por matrimoniarse, le conocen como el consejero anti matrimonial. Gustoso de disfrutar la vida hasta hartarse, y terminar tirado en la banqueta dormido de borracho bañado en su propio jugo. En fin, un hombre de mundo, muy culto y educado para las mentes modernas bombardeadas por MTV, TBN, RBD, WWDJ entre otros.

El  plan original era ir rumbo a Zacatecas, la ciudad donde no se toma el refresco Cas, por ello el nombre Zacate Cas… La idea era amanecer allí en medio de la plaza municipal tapados con periódicos con la mente e blanco y preguntándonos ¿Cómo rayos llegué aquí?, ya que según el personaje mas culto que estaba en ese auto como les platique antes el Filosofo y Arq. Ramírez comento que el Señor quería tanto a los borrachos que hasta les había dedicado un libro era el libro a los Hebreos, según el Hebreo era Ebrio en Griego, auque no tomo ni acostumbro hacerlo, decidí acompañarlo para ver de cerca tan espiritual experiencia, pero por jugadas del Destino (que no se si llamarlo Des Atino) terminamos regresando a mi ciudad natal Monterrey.

Venia llegando a mi amada ciudad, la tierra del Nuevo Reino de León (de Juda según esto, sin parentesco por cierto), en la ciudad del Monte del Rey (o almenos así le dicen los mas espirituosos y medio judaizantes) deje al Arquitecto Ramírez junto con su auto en un concurrido centro comercial de la zona sur de la ciudad que en ese momento estaba casi vació, a no ser por algunas personas que esperaban el camión, mi plan era, tomar un taxi e ir a mi casa a dormir, al otro día regresaría por mi auto, pero, pues no se me hizo por el sencillo echo de que ya estando fuera del taxi mis fuerzas comenzaron a retornar, así que en cuanto llego, le dije “Bellaco, llevadme a mi auto”, el taxista, me llevo hasta la calle donde estaba mi auto, allí procedí a pagarle, acto seguido me baje, abrí mi auto y lo encendí, el motor rugía como un león hambriento, y mi auto estaba hambriento de kilómetros, no en balde le valió el apodo de “el devorador de kilómetros”, una vez en su punto procedí a dar marcha y enfilarme rumbo a mi hogar, pero poco a poco el sueño regresaba, poco a poco, casi imperceptible, hasta que note que ya no estaba en mis cinco sentidos, pero me decía a mi mismo, falta poco falta poco, y en realidad faltaba poco para llegar, pero falto menos para estrellarme.

Todo sucedió muy rápido y no puedo dar todo los detalles, justo como sucede en una predica de domingo cuando el sueño es mas intenso, así mismo paso.

Conducía yo a una velocidad moderada, algo así como 75 u 80 Km/h que por la zona donde andaba era lo normal y adecuado, vamos los tipos allí se creen dueños de la calle, conducen a mas de 100 aun y cuando este lloviendo o mojado, no en vano, se presentan por mucho, mas choques en leones que en Ruiz Cortines que es una avenida paralela.

allí estaba yo, como típico cumbresiano, manejando a alta velocidad, escuchando música y sin estar en mis cinco sentidos (por el sueño), hasta que en un arrebato de Fe me decidí a cruzar un verde que estaba cambiando a ámbar, me dije, “La Fe es decirle a las cosas que no son como si lo fueran” RH, así que incremente mi nivel de Fe hasta los umbrales humanos (cosa sencilla cuando andas medio dormido) y cruce ese rojo, bueno, lo hubiera logrado de no ser por ese auto que se le ocurrió estar delante de mi justo en el momento en estaba pasando (o a mí se me ocurrió pasar cuando el estaba allí, aun no se exactamente que paso) pero por mi avanzado estado de dormitación no logre percibir, así que cuando me di cuenta, reaccione demasiado tarde, frene pero mi auto aunque freno, es decir, tubo fe, sus raíces no Esteban bien fundamentadas, pues patinaron las llantas, y choque con ese auto.

Lo que recuerdo a partir de allí es aun mas confuso, recuerdo una minaban que se puso al lado y preguntaba, estas bien?, estas bien?, les dije si, entonces se orillo y bajaron dos hombres, uno conmigo, otro con el del otro auto, le di instintivamente a la persona mi póliza de seguro, el hablo y reporto el siniestro, el otro regresaba y decía, el otro esta bien, no hay heridos, luego paso en ese momento una granadera, pregunto si había heridos para mandar ambulancia, le dijimos que no estábamos bien, entonces los de la minaban, dijeron, bueno, ya vienen los del seguro, ambos están bien, nos vamos, según Lupita Alonso, mejor conocida como “La Corregidora” eran Ángeles, ni idea, lo que se es que estoy agradecido con Dios por estar con bien, con que no haya habido heridos además no lastimamos la flora o fauna en ese percance, solo que perdí mi auto en todo el proceso, estoy a la espera de ver que es lo que sigue.

Moraleja, no maneje cansado, se lo diremos hasta el cansancio.

P.D. El choque fue real, es solo que quería contarlo de modo que luciera más ameno leerlo.